Lulu Levy Zonana :: Psicóloga Clínica

Para sentirte bien

Muchos problemas emocionales se deben a que tenemos conductas erróneas, y no porque "somos malos" o porque nos determina un modo de ser irreparable. Los errores pueden ser corregidos. Uno puede aprender de ellos y modificar las conductas aprendidas que generan malestar emocional.

Para sentirse bien

  • Deja de lado el perfeccionismo.

    Los mandatos, los "debería" son órdenes interiores que nos tiranizan. Una cosa es hacer las cosas bien y lo mejor que uno pueda, pero otra, es auto-recriminarse por no llegar a un estado de perfección al que se "debería" llegar. Esto genera descontento y baja la autoestima en base a la desaprobación o a las auto-recriminaciones.

  • Piensa con realismo.

    Es necesario poder observar y evaluar con realismo las circunstancias en las que vivimos. Tener un optimismo a ultranza puede ser perjudicial, ya que lleva a decepciones y desengaños. Por el contrario el negativismo predispone al fracaso y a no disfrutar de lo que nos acontece.

  • Aprende a reírte de ti mismo.

    Poder reírse de uno mismo es muy sano. De esa manera nada será tan dramático ni tan definitivo que no se pueda cambiar o mejorar. Contrariamente a lo que se cree, quien se ríe de sí mismo, eleva su autoestima. La risa estimula los centros neuronales. Aumenta la tolerancia al dolor. Es contagiosa, genera una corriente de energía positiva en los grupos de personas.

  • Comunica lo que sientes.

    Callar y no decir lo que uno siente o piensa es un error tan importante, como decir lo que no se debe. Cuando uno se guarda lo que siente o piensa, aumenta la presión interior. Es muy conveniente decir las cosas de manera tranquila pero directamente.

  • Despréndete del pasado.

    Guardar rencores genera tristeza y malhumor. El resentimiento predispone a ver de manera negativa lo que ocurre.

  • No tengas miedo a cometer errores.

    Cuando uno se equivoca debe vivirlo naturalmente. Es una buena oportunidad para aprender acerca de lo que somos o nos pasa. Nadie está obligado a ser perfecto.

  • Repara los daños.

    Cuando dañamos a alguien o nos disgustamos por algo, es necesario saber reparar, pedir disculpas, encontrar un punto de reconciliación. Tanto saber disculpar como saber perdonar genera paz interior.

  • Aprende a relajarte.

    Dejar aparte las obligaciones, la presión laboral o del estudio, permite recargarse de energía. Descansamos para reestablecer el equilibrio interior. El ocio no es pereza. Está demostrado que saber equilibrar trabajo y ocio alarga la vida.

  • Asume tu propia responsabilidad.

    Hacerse cargo de las consecuencias de las propias acciones es muy sano. Da fortaleza a quien lo hace; por el contrario muchas personas no asumen sus responsabilidades por temor a parecer débiles. Quien es responsable se vuelve más autónomo.

  • Sé un buen perdedor.

    Tolerar las frustraciones fortalece la autoestima. Nadie puede pretender ganar siempre y todo a la vez. Las contingencias de la vida nos llevan, inevitablemente, a vivir situaciones de pérdida o frustración. Si consideramos como algo natural el ser humanos, podemos prever que no siempre ganaremos. Lo importante no es caer, sino saber levantarse y seguir camino.

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